lunes, 18 de enero de 2010

Opinión

Antologías Pueblerinas

Por: Luis Manuel Brito Ureña
Al escribir sobre personalidades, personajes y situaciones de un pueblo, hay que tener un poco de cuidado con el presente y el pasado que se reseña, porque necesariamente no todos los que estén “sonando” en un determinado momento de la vida pueblerina tienen cualidad y calidad suficientes para figurar en una, diríamos, “antología”.

Y si se hace ligeramente, o sólo para complacer ciertas situaciones, se puede caer en el error de tener poco apego a la investigación real, cuando no, a las ayudas de toda índole, que éste o aquél pueda aportar al compilador. Y esto en cierto modo es denigrante.

Mientras algunas personalidades y personajes son ignorados en sus respectivos lares por sus respectivos compueblanos; de otras latitudes les brindan apoyo y reconocimientos, tanto nacionales como internacionales, y “sin gastar ni un chele”, como dice Boruga en uno de sus chistes más celebrados.

Cuando vivía en Moca conocí a muchas figuras nacionales que frecuentemente salían en los medios de prensa, y cuando vine a residir a Santo Domingo, me codeé con unas cuantas. Me encontré con la realidad de que algunas eran apenas figuras de papel; creaciones hechas a través de la publicidad gratuita o pagada, que en el fondo resultaron ser lo contrario de lo que yo creí que eran, o de lo que ellas creían ser.

No es el tiempo presente el que se encarga de dar méritos; es el futuro. Aunque los reconocimientos inmerecidos del presente pueden crear cortinas de humo que hagan creer a los ingenuos que basta con salir en un medio de comunicación para creer que se es importante, o que se está haciendo una labor encomiable.

Con frecuencia, la publicidad y la fama se compran. Lo que es muy difícil de comprar es la verdadera calidad.

Por eso, las “antologías” de personajes famosos de un pueblo, o no son muy confiables, o se quedan cortas.

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