jueves, 30 de diciembre de 2010

De seguridad del Indotel a artista plástico, un “brinco” de la tierra al cielo y una muestra de que, “cuando se quiere, se puede”; expone muestra “Mi Otoño”

Peña Jiménez no solo pinta sino que compone bachatas y toca instrumentos musicales


SANTO DOMINGO.-De trabajar como agente de seguridad interna en el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), el joven José Peña Jiménez emerge como una futura figura de las artes plásticas del país.

Peña Jiménez, oriundo de la montañosa comunidad agrícola de Polo, provincia de Barahona,  es de aspecto tranquilo, pausado y una auténtica muestra de que “cuando se quiere, se puede”, y que cuando se tiene como techo el cielo, no hay barrera que se interponga.


El incipiente artista expuso su primera muestra pictórica de manera exitosa en el salón multiuso del Indotel, titulada “Mi Otoño”, como parte de las celebraciones de Navidad. Sus compañeros, impresionados por la calidad de la plástica de Peña Jiménez que apenas conocían como el “Seguridad del cuarto piso”, adquirieron 16 de los 22 cuadros de esta exposición.


“Estoy exponiendo 22 cuadros que es una exposición bastante amplia para una primera exposición de un artista que apenas inicia sus pasos por el arte”, expuso.


El paisajismo y el ambiente campestre resaltan en la temática del joven artista, pero eso tiene su explicación. Viene de Polo, una comunidad que brilla no solo por sus verdes follajes, sus auténticos paisajes y su “polo magnético”, una suerte de “misterioso” atractivo que permite vivir la ilusión de ver los vehículos con sus motores apagados remontar hacia lo alto de la montaña.


“El paisajismo es mi temática principal, también dibujo animales; pero estoy inclinando más por la línea del paisaje, me gusta; cuando visito mi pueblo, que lo hago con frecuencia, aprovecho para tirar fotos al paisaje y eso me lleva a plasmar esas imágenes en mis obras”, precisó.


“Vengo de un campo de Barahona, de Polo, ahí nací”, expresó Peña Jiménez, quien apuntó, asimismo, que fue allí que terminó sus estudios básicos y que completó el bachillerato en la capital, a donde emigró muy joven, como muchos otros dominicanos,  en busca de mejores oportunidades. “Traía en mí el entusiasmo de la pintura desde que era un niño”, dijo el artista que deploraba, empero, que “mis sueños no se hacían realidad por la falta de oportunidad que hay en el campo, en el campo se lucha con muchas cosas y uno hasta descuida los estudios”.


“Desde niño soñé con ser un gran pintor, en la escuela donde estudié la primaria hacía muchas manualidades y mis notas fueron sobresalientes. Quise sacar a tiempo el artista que llevo dentro, pero no pude lograrlo por falta de oportunidad. Gracias a Dios ese talento fue creciendo en mí, ahora, después de los años, mi sueño se ha hecho realidad”, insistió.


Aparece un mecenas


“Pero cuando llegué aquí, al Indotel, me encuentro con el licenciado Juan Daniel Balcácer, quien me ve dibujando y me pregunta si yo pinto, le digo que sí; me pregunta si voy a una escuela, le digo que no, que pinto de manera empírica”, relata Peña Jiménez, quien es hijo de los agricultores Marta Jiménez Féliz Juan Peña Medrano.


Al ver el potencial artístico del “joven de seguridad” el licenciado Balcácer le recomienda ir a una escuela y le promete, como ejecutivo del Indotel, que se le darían las facilidades para que realice estudios de artes plásticas. “Es algo que se agradece”, dijo con humildad Peña Jiménez, quien manifestó al funcionario las limitaciones que tenía con el horario de trabajo y éste le replicó: “Vaya a la escuela que eso se arregla, usted es una persona que tiene futuro y a mí me gusta ayudar a las personas que se inclinan a progresar”.


Esa oportunidad permitió a Peña Jiménez ir a una escuela de artes plásticas y de allí nacen sus primeros bocetos de dibujos terminados y una primera exposición individual que “con muchos sacrificios he podido realizar”. 


“Siempre me he dicho que el que quiere puede y yo siempre he sido positivo, lo he aprendido de un padre muy positivo que todas las metas que se trazó para ayudarnos, las ha logrado”, asintió el novel artista que tiene cuatro niños, tres hembras y un varón “que son mi vida”. A algunos le gusta también el arte “y yo pienso ayudarlos, como a mí me ayudaron, porque quizá aquellas cosas que yo no logré a temprana edad, yo no quiero que sea un obstáculo para ellos, quiero que se desarrollen”.

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